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Sin duda alguna, el año 2017 quedará en la memoria de muchos de nosotros por los estragos que el Huracán María causó en Puerto Rico. Sin embargo, para mí el mayor estrago de María se vio en muchos ministerios los cuales desaparecieron durante la crisis y algunos para siempre. Como responsable del ministerio que Dios depósito en mis manos, quiero aplicar en mi vida cada una de las enseñanzas que he obtenido en mis primeros diez años de ministerio pastoral junto a lo vivido en el año 2017. Es mi anhelo poder transmitirlas a mis líderes, a mi iglesia y a cada uno de los ministerios con los cuales estoy relacionado.

Nuestro rol en el plan de Dios es sembrar la semilla de fe y esperanza en un mundo perdido, no el promover los nuevos movimientos humanos dentro la iglesia. Este rol requiere nuestro mayor esfuerzo, por hacer la perfecta voluntad de Dios. Muchas veces vemos la vida como “creemos” que Dios la planificó y no como realmente Él lo planificó. Dios nos da en las Sagradas Escrituras las instrucciones precisas para vivir el propósito por el cual Él nos envía a esta tierra en todas las áreas de la vida, pero depende solo de nosotros si lo vivimos o no. Debemos tomar decisiones y entender que en la obediencia a Dios está nuestra bendición.

Cuando la iglesia fue fundada hace cientos de años, los apóstoles usaron el modelo dado por Jesús. En él vemos que la iglesia no es “comunitaria, de la comunidad, perteneciente a la comunidad, sino comunitaria, de Cristo, que pertenece a lo celestial y espiritual". Es importante ser una iglesia comunitaria ya que llena de mucha satisfacción ayudar a otras personas. Poner un granito de arena al necesitado es muy importante. Hoy día, el mundo tiene muchos problemas y si más personas se unen a la labor voluntaria se puede lograr un mejor mundo. Es tiempo de dejar el egoísmo, debemos ser sensibles a las necesidades de los demás y extender nuestra mano. Muchas personas solo piensan en vivir el día a día y se olvidan de que hay un mundo a su alrededor. Somos parte de ese mundo, y por eso debemos cuidarlo y amarnos los unos a los otros. Tú puedes comenzar ayudando a tus vecinos, amigos, compañeros de trabajo y hasta en tu propia familia. La vida da muchas vueltas y en el futuro podemos ser nosotros los necesitados.

Una entrega total

La satisfacción que te brinda el realizar labores filantrópicas es inmensa. Algunas personas no tienen recursos ni para comer y cuando les das tu mano amiga cambias sus vidas. No importa la labor que se brinde lo importante es poder llegar aunque sea a una persona. Además, es vital que los esfuerzos que realices para ayudar te nazcan del corazón. No puedes realizar obra alguna para obtener reconocimiento, sino que debe ser de manera genuina y con mucho amor. La entrega tiene que ser total. Dice Santiago 2:14-16:

“Hermanos Míos, ¿de que aprovechara si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mandamiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de que aprovecha?"

Dr. Danny Santiago Presidente

Saludos, soy un creyente que amo a Dios y vivo apasionado por llevar el Evangelio a toda criatura. En el año 2004, mientras realizaba mi práctica ministerial Dios puso en mi corazón el anhelo ardiente de establecer un centro de capacitación ministerial, y en el año 2010 le dimos apertura. Como institución, estamos convencidos que cada uno de los estudiantes que llegan a nosotros, es por propósito de Dios con respecto a los planes que éste tiene para sus vidas, por eso en ECHAM: Educando Creyentes, Hacemos Ministros.